Una marca fuerte no vive en un logo.
Vive en todos los lugares donde las personas se cruzan con ella.
Cuando una empresa crece, también debe crecer la forma en que comunica. Nuestro trabajo no fue diseñar piezas. Fue construir un sistema capaz de mantenerse coherente en cada punto de contacto de la marca.
Cada kilómetro recorrido también comunica.
La marca dejó de ser un sponsor.
Empezó a formar parte de las historias que vive la ciudad.
Durante las vacaciones de invierno, muchos chicos dejan de recibir la merienda que tienen todos los días en la escuela.
Junto a los clubes de la ciudad desarrollamos una red de meriendas para que eso no ocurriera. Mientras los clubes abrían sus puertas, Maira garantizaba las meriendas.
Durante dos semanas, cientos de chicos tuvieron un lugar donde encontrarse cada tarde.
Cada acción también construye una marca.
El mismo sistema, en cada soporte.