Los dueños llegaron a Chicharra con una idea. Querían crear un espacio de simulación.
Nuestro trabajo consistió en transformar esa idea en una marca capaz de transmitir velocidad, competencia y adrenalina desde el primer contacto.
Los dueños ya contaban con una empresa consolidada: MAS Construcciones.
A partir de esa identidad nació MAS Racing. No fue un nombre inventado al azar, sino la evolución natural de una marca que empezaba un nuevo capítulo.
La inspiración nació en el espíritu deportivo de BMW Motorsport. No lo copiamos: lo tomamos como referencia de una estética veloz y contundente.
Cada color, cada tipografía, cada trazo del logo fue una decisión pensada para transmitir adrenalina antes de decir una palabra.
Cada objeto del espacio debía sentirse parte de la misma experiencia. Vestimos completamente el local para que la marca pudiera vivirse antes incluso de encender un simulador.
La recepción cuenta una historia: los pilotos que marcaron la historia argentina del automovilismo, junto al presente de la marca. El espacio recibe antes de que arranque cualquier simulador.
La inauguración reunió a pilotos invitados y a los primeros clientes frente a los simuladores. Fue el comienzo de una experiencia diseñada mucho antes de abrir las puertas.